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Historia de
La
Fé Bahai
EL 23 de Mayo de 1844, en
Persia (hoy Irán) un radiante joven cuyo
título era El Báb (La Puerta) proclamó la
venida de un Educador Divino Quien vivificaría
las almas, iluminaría sus mentes y unificaría
los corazones de la humanidad. Se refería a
Bahá’u’lláh (La Gloria de Dios).
Por tal anuncio fue víctima de
persecución, cárcel y luego martirizado
públicamente el 9 de Julio de 1850. Bahá’u’lláh,
Profeta fundador de la Fe Bahá’í, nació en
Teherán y como seguidor de El Báb, fue hecho
prisionero, pusieron grillos y cadenas en su
cuerpo y un pesado collar de hierro alrededor
de su cuello. Mientras estaba encarcelado tuvo
una visión que le indicó que Él era Aquel a
quien El Báb anunció. Fue desterrado a Irák y
en Baghdad proclamó el 21 de Abril de 1863 Su
Misión, de ser Aquél por Quien El Báb había
ofrendado su vida.
Sus destierros y exilios
cumplen profecías Bíblicas. Con su declaración
señaló que se iniciaba la época de la madurez
del hombre y de la unidad de todas las
naciones; y que en Él se cumplían todas las
promesas registradas en los Libros Sagrados de
todas las religiones.
Finalmente fue arrojado en la prisión de Akká
(Palestina) y el 29 de Mayo de 1892 dejó este
plano terrenal después de una azarosa vida
llena de penalidades por más de 40 años. Sus
restos descansan cerca de Akká.
‘Abdu’l-Bahá,
hijo de Bahá’u’lláh, quien desde los 8 años acompañó a su padre en sus
tribulaciones, fue liberado en 1908 y emprendió su histórica visita a los
Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda, Francia y Egipto para dar a conocer las
enseñanzas de la Nueva Era.
Hoy los asuntos
de la Fe a nivel mundial son dirigidos por la Casa Universal de Justicia,
desde Haifa, Israel.
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